En 1975 tiene lugar la primera peregrinación juvenil a pie a Luján con un puñado de jóvenes, que parte de Liniers, y recorre 60 km. hasta llegar al santuario de la Virgen de Luján. Pronto ese primer grupo se transforma en una multitud y más tarde llega al millón de peregrinos. Así surgen muchos grupos de ayuda a los caminantes. Esta peregrinación tiene lugar en el sábado del primer domingo de octubre.
Primeras dos Carpas de María
En 1986, el P. José Pontes, Padre de Schoenstatt, reúne a unos doscientos jóvenes y adultos del Movimiento de Schoenstatt para compartir su idea de instalar una carpa de circo en la mitad de camino entre Liniers y Luján, para brindar a los peregrinos apoyo de todo tipo. Luego de muchas reuniones de preparación y con mucho esfuerzo, se instala este puesto de servicio junto a la estación de Álvarez. Participaron de la organización de este proyecto Mariano Ulrich, Tita y Lázaro y Andrés Rodríguez, Federico Dumas, Agustín Badano, Horacio Mori, Claudio Branda, Marcelo Pérez Quinteros y Enrique Soros, entre otros. En 1987 dicho grupo ofrece el mismo servicio, con el mismo entusiasmo y celo apostólico.
Tres años sin Carpa – Móviles de sonido
En 1988 el P. José Pontes ve signos que le indican que el proyecto no puede seguir por el costo inaccesible del alquiler de la carpa. Comienza entonces un apostolado de móviles de sonido. Diversos vehículos con parlantes recorren la ruta brindando entusiasmo, cercanía, oración y canto. Participan de este proyecto Mariano Ulrich, Daniel Carballo, Carlos Marcenaro, Enrique Colautti y Enrique Soros. De esta forma el proyecto no ha descansado nunca. Todos los años, sea con la Carpa o con los móviles, hemos tenido la gracia de continuar sin pausa el servicio de evangelización con los peregrinos. En 1989 y 1990 continúa la atención a los peregrinos con diversos móviles de sonido, con el mismo grupo.
Vuelve la Carpa: 1991 hasta nuestros días
En 1991 se reúnen en Roca 20, Villa Ballester, Daniel Carballo, Mariano Ulrich, Carlos Marcenaro, Alberto Ávila, Daniel Palumbo y Enrique Soros, entre otros, para abrirse a la posibilidad de instalar la Carpa de María nuevamente, ahora como un emprendimiento de diversas parroquias, de entre ellas Don Bosco y La Merced, de San Isidro; grupos juveniles y el Movimiento de Schoenstatt. No fue fácil tomar la decisión, porque si bien se recibiría apoyo de miembros concretos de las comunidades mencionadas, toda la responsabilidad caía en aquel pequeño grupo de laicos. Luego de mucho discernimiento, el grupo interpretó que la Virgen le invitaba a correr el riesgo, y así, tras muchos esfuerzos, numerosas reuniones y un exigente trabajo logístico y espiritual, en octubre de 1991 se instalaba nuevamente la Carpa de María junto a la estación de Álvarez, en medio del júbilo y la felicidad de todo el grupo. Desde entonces, todos los años sigue prestando el servicio a los peregrinos, bajo la guía maternal de María y la asistencia de unos 150 misioneros.